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MARIANA BELLORÍN AGUILERA

  • Domingo, 04 de Diciembre de 2016 a las 5:12 p.m.

Después de una pausa, la jugadora margariteña regresó con el Helios SV Basket y está teniendo una excelente temporada en la Liga de Suiza

Si pensamos en la isla de Margarita y en Vétroz (Suiza), quizás no se nos puedan ocurrir lugares tan diferentes y contrastantes. Sin embargo, María Villarroel ha encontrado la forma de complementarlos y hacerlos el marco para su exitosa carrera.

“Mi Margarita siempre estará en mi corazón, yo nunca olvido mis raíces y estoy obligada a ir una vez al año. Suiza es mi casa, donde estoy felizmente casada, y el país que me ha ofrecido varias oportunidades durante estos 10 años de estadía aquí”, responde la basquetera venezolana vía mail y mientras se desarrolla el calendario de la Liga de Suiza.

Después de cuatro años de pausa, en los que se casó e inició sus estudios universitarios en enfermería, Villarroel decidió regresar a los tabloncillos. El Hélios VS Basket le dio la oportunidad de volverse a integrar a su nómina. Anteriormente, tuvo una pasantía por el Sdent Sierre Basket, también en Suiza. En su palmarés en tierra helvética ya ha celebrado tres campeonatos, título de Jugadora Más Valiosa, la Súpercopa 2016 y ha sumado experiencia en la Eurocopa FIBA.

“El balance que hago de todos estos años es bastante positivo y eso me ha inspirado para regresar un año más. Ese fue el principal motivo para volver, lo satisfactorio de las experiencias pasadas con el equipo, la oportunidad de jugar nuevamente. Ya en el último año de mi carrera de enfermería me dije ‘por qué no’. Me he sentido bien en la cancha”.

Tan bien, que pasan los años, pero parece que nada cambia en el juego de la escolta. Actualmente es la líder ofensiva de su equipo con promedio de 34.9 minutos, 20 puntos, 6.2 rebotes y 3 asistencias en ocho jornadas; además de ser la tercera mejor anotadora del torneo. “Escuchando mi cuerpo y reconociendo mis límites”, es la clave juego a juego para la atleta que ya suma 38 años de edad. Antes y después de los partidos, cumple una rutina de recuperación con hidroterapia y masajes. “Al final de cada entrenamiento o juego, mi cuerpo me recuerda cuántos años tengo, pero todo se pasa bien por el momento”.

Y vaya momento el que se vive en el equipo, que inició la temporada de la mejor manera. Ya sumó la Súpercopa de Suiza y marcha segundo en la clasificación. “Durante la temporada se reparten 4 copas, ningún equipo ha ganado todas, quisiera que fuéramos el primero en lograrlo. Ya ganamos la primera el mes pasado, el camino será duro, pero no imposible”. Si el engranaje a cargo del entrenador Erik Lehmann sigue rindiendo como lo ha hecho hasta ahora, es posible que el baloncesto suizo tenga una nueva página en su historia.

“Tenemos un grupo en el que cada jugadora conoce su rol dentro y fuera de la cancha; y un entrenador que nos prepara para estar listas antes de cada juego, no importando el adversario”, reconoce María, quien siente el camerino del equipo naranja y negro como un hogar.

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Foto: Helios SV Basket

Del calor margariteño a la hermosa Suiza

“Siempre se siente bien cuando jugadoras, en Venezuela y también en Suiza, te muestran admiración y respeto. Significa que el trabajo duro que has realizado durante todos estos años, de sacrificio y de constancia, ha pagado. Pero lo que me gustaría que vieran en mí es que aquella muchacha margariteña que con tanto esfuerzo salió a realizar sus sueños, los logró. Cualquiera puede hacerlo, es cuestión de voluntad y que lo desees”, dice convencida cuando repasa su carrera.

Fue en la canchita del pueblo de El Salado, cuando tenía nueve años, donde María dio sus primeros pasos. “Para ese entonces llegó Cruz J. Narváez, quien será mi primer entrenador, y desde ese momento comenzó mi pasión por el baloncesto. Escogí esta disciplina ya que en realidad eran pocas las opciones deportivas del momento. Dos años más tarde tuve la ocasión de jugar para el profesor Edgar Guanipa y pertenecer a un equipo femenino. Luego, jugué por el estado Yaracuy en los campeonatos nacionales y de allí di el paso a la selección nacional juvenil y luego a la de mayores”, explica.

Su talento, que ya empezaba a destacar en cancha, la ayuda del entrenador Jesús Cordovés y la determinación y sacrificio de sus padres para comprarle un boleto de avión la embarcaron en una aventura que la llevó, primero, al Junior College en Kansas y luego a la Universidad de Oklahoma en los Estados Unidos, donde obtuvo un diploma en Comunicación.

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Foto: LNAF - Liga de Suiza

“Después de una carrera fructífera y de momentos inolvidables en la universidad, entré en el draft de la WNBA (en 2004); un sueño que se hace realidad al ver que estás entre las atletas más privilegiadas y talentosas del mundo para esa época. Houston Comets fue el equipo en el cual participé durante mi primer campamento y pre-temporada; al año siguiente mi segundo campamento fue con Phoenix Mercury. Pasajes cortos, pero que me dejaron muchísima experiencia y orgullo, marcando mi carrera y mi vida para siempre”, evoca sobre esta etapa.

Aunque no pudo hacerse de un cupo en la liga estadounidense, Europa fue la encargada de abrirle las puertas del baloncesto de élite a la margariteña.

“Fue el chance de mi vida. En Suiza descubrí un país con sus espectaculares paisajes, riquísimos quesos y chocolates. Aunque lo más importante fue sumarme a una liga para esa época venía en ascenso. Actualmente hay bastante equilibrio entre los equipos, ya que se juega con 2 importadas solamente; antes podían alinear más y quienes salían beneficiados eran los equipos con más medios financieros para realizar su importación”, dice quien puede considerarse una embajadora del baloncesto venezolano, y nos aventuramos a decir que de Latinoamérica.

“Cuando eres jugadora profesional de baloncesto, tu carrera deportiva es tu propia responsabilidad. No es simplemente jugar al baloncesto, son muchísimas cosas las que cuentan alrededor de un simple balón. Como cualquier otro trabajo tienes que ser productivo y eficaz, tienes que tener una vida adecuada, pero sobre todo una fuerza mental sólida”, asegura que es su más grande enseñanza. María se lo ha tomado en serio, en todo momento.

Foto: Le Nouvelliste

¡Gracias, muchachas!

“Cuando hice público mi regreso al baloncesto, tuve muchos mensajes bonitos de amigos, familia y entrenadores, entre ellos Oscar Silva (director técnico de la selección femenina) que me hace la pregunta (¡en francés!), que si quiero regresar a la selección. Eso fue hace tres meses, y le dije que lo iba a pensar, pero en realidad mi etapa en la selección nacional está terminada. Pasé grandes momentos con la selección, de alegría, de tristeza, orgullosa de haber representado mi camiseta”, descarta de antemano volver a ponerse la vinotinto con la que se convirtió en referencia.

Por ahora, asegura que no le preocupa el futuro de la selección, ya que “está en buenas manos” y destaca la evolución del baloncesto femenino en Venezuela, que ha empezado a tener un rol más protagónico en cada competencia en la que participa.

“Sí, el baloncesto femenino en Venezuela ha evolucionado. ¡Gracias, muchachas!”, expresa por la nueva generación de talentosas chicas, quienes también han tenido la oportunidad de profesionalizarse y subir su nivel de juego en los tabloncillos regados por todo el mundo. “Una gran parte de las atletas de la selección nacional se ha preparado, estudiado y ya han pasado por un College o Universidad en Estados Unidos; hay otras que actualmente están ejerciendo ese rol, empezando ese camino. Sin dudas, es cosa positiva para nuestro baloncesto y nuestra cultura de juego. Ya está más inculcada la noción de jugar en equipo, de que no importa quién si se está aportando a una causa”, reflexiona.

Consciente de su edad, ya María piensa en su retiro y comienza a trazar planes de su vida después del baloncesto: “trabajaré como enfermera aquí en Suiza, tendré hijos (as), y seguiré yendo a Margarita una vez al año”, sentencia.